Texto de Gustavo Chacoli
Fabrizio.
Soy tu hijo, soy tu padre. Ambas cosas fui y he sido; de ti aprendí y tú de mí. Juntos escuchamos Moctezuma de Vivaldi, juntos discutimos cada uno de sus fragmentos y juntos reñimos la vida del otro siendo padre y siendo hijo a la vez. La habitación intacta, casi vacía, con una cama King siempre perfecta. Infundido el arena de las paredes por un sol inscrito en las ventanas todas las mañanas de cada día que no llueve y cuando llueve se torna tierra y noche. Frente a la cama tu escritorio en madera de nogal con su brillo ocráceo de fina trama. Tú; tenaz y resistente, te pules y te afinas como la madera hasta obtener el brillo de la noguera. Amaderado es tu bálsamo con sus notas de ylang-ylang, cacao, y almizcle. Te gusta seducir; esa es una invención, eres inseguro y optarías encerrarte, lo sé yo que te he visto crecer estos años.
Otra mentira es la habitación indemne; botellas de vino que nunca liquidamos, copas cargando las huellas de nuestros labios que no se hurgan, libros que nos desertan cada vez que no nos resistimos, y en el restirador o el caballete mis herramientas de trabajo: acuarelas para los diseños de las colecciones otoño invierno y primavera verano; otoño cuando aún es primavera y verano en el más profundo de nuestros inviernos; pliegos de papel Kraft para el patronaje de los diseños, la regla tipo sastre, la curva francesa, la cinta métrica, seis colecciones cíclicas, retazos de tela e hilos sueltos que siempre quedan.
En la habitación lo intacto somos tú y yo Fabrizio, sobre todo tú que no eres el empleado, a mí me toca cumplir cada uno de tus deseos, tus peticiones, tus indicaciones; ¡a tus ordenes patrón¡ Fuiste el jefe. Ciegamente fui cómplice, no lo hice por amor; no por amor a ti, lo hice por ego, por el apego a mi carencia, por el cariño que no me has entregado, por el vacío que codiciaba colmar contigo heredero maleable de un emporio de la moda; contigo que cautivas con el contrato impuesto por tu padre que no soy yo, y por tu abuelo que ya no está pero que fue quien eres cuando tuvo un padre, eres tu abuelo que heredó la fábrica de maquila cuando la ropa no era fast fashion, cuando los asiáticos no competían, y cuando el calentamiento global no era una amenaza dirigida por los hilos familiares. Lo sabes mejor que yo Fabrizio, mis creaciones son posteriormente inmundicia en el asfalto que va al océano. Tus negocios y la indivisible fortuna han costado precipitaciones catastróficas. La naturaleza ha alterado su tiempo, se apropia vertiginosa doctamente en lo que nosotros adaptamos las tendencias mes a mes. La humedad del océano lo va a ahogar todo, tú y yo moriremos, agonizaremos lejos del otro.
Perdona todo, olvida todo, reinventa todo. Esa es mi ofrenda, te procuro libertad no solo de mí sino también de ti, de lo que fuiste y has sido por tributo familiar; te redimo de la herencia maldita que es lo único que has conocido desde que ni siquiera te tenían concebido. La herencia maldita de la que eres esclavo. No eres feliz, cuando transitas hacia el espejo advierto incertidumbre, en el iris no hay futuro, tu atisbo franquea el reflejo indagando una consonancia; un movimiento que sea propio, doctrinas que pertenezcan sólo a ti; las mías, no las de tus padres ni las de tu abuelo. Tus manos no conocen la calidez de tu cuerpo al tocar la piel porque nadie te ha abrazado como mereces. Como mereces tú que eres inocente, aunque seas culpable. Eres inocente porque nada has decidido nunca, porque tu vida estaba trazada a partir de intereses comerciales y negociaciones familiares, transacciones que con tu padre se hicieron internacionales como su abuelo deliró.
Mi pequeño crío, vaya que te he venerado, y de eso sí que eres culpable. Culpable de vender mi talento con rebajas online, criminal por producir en masa los diseños de los que eres vena, culpable de bajar la calidad de mis ideas para hacerlas asequibles a todos los mercados, culpable de lograr que mes a mes compren mis diseños y los tiren a la basura reemplazándolos por nuevas piezas. Tú Fabrizio; eres culpable no solo del impacto ambiental que el legado familiar provoca a la naturaleza; sino también de convertir en Low Cost el legado de mi pasión por ti.
El escándalo de explotación humana es lo que me parece espantoso. Yo que conozco lo humano que hay en ti y estoy seguro que no lo hubieses permitido; pero tu herencia fue una mafia, una sociedad que en realidad nunca quedó en tus manos pues tu abuelo se vendió a la corrupción. Cómo ibas a saber que los directores de producción y comercialización llevaban años haciendo lo mismo que sus antecesores. La responsabilidad que sí te toca es la de no haber aplacado el crecimiento exponencial a costa de convertir en mierda mis diseños. El abuso de los textiles plásticos el polietileno sustentable como dicen los alemanes, fuiste un remate de la maquinaria que produce inmundicia, la impureza que suple la identidad de los humanos.
Tu crimen es doble porque has llenado de deshechos este planeta al margen de la identidad de las personas. Tú con tu marketing digital y tus campañas globales abusaste de otros como abusaron de ti. Porque tus clientes pasaron de miles a millones gracias a tus ofrecimientos de personalidad, gracias a las aspiraciones que incitabas en ellos a cambio de vestir la marca que cimentaron los padres de tus abuelos. Fabrizio Miranda eres doblemente culpable porque sabiendo lo que es crecer sin identidad propia, abusaste de la falta de temple del pueblo y les has hecho creer que si no se visten con lo que vendes; entonces no valen nada. Culpable eres por enloquecer a la humanidad con tus ideas low cost de que uno vale por su imagen y por cómo viste. Maldito culpable por desatar el deseo imparable de comprar incontable ropa cada vez que cambias de colección, por lograr que las personas te entreguen su selfconfidence pensando que su triunfo depende de la apariencia que impone vestir tu marca.
Culpable de la catástrofe del río que alcanza al mar; el mar furioso que se convierte en tempestad y lo inunda todo. ¿Has visto a tus mejores clientas salir con sus vestidos y anegarse con la lluvia? Es el océano que su burla con ironía de la falsa imagen que proyectan, la naturaleza que trasmuta en diluvio para enjuagar la mierda que genera toda industria.
No discutiremos más, eres libre en este momento, plenamente libre. Los daños son irremediables y la ruina inminente. Siempre tendrás abundancia, nunca perderás todo; ese es tu privilegio, el premio con el que cobras la vida que no te permitieron. Los apartamentos en las capitales de la moda, los restaurantes de comida fusión, la hacienda en la playa, los ingresos por la venta de la maquinaria de la fábrica. Fabricius, el que deriva de faber, en tu nombre pusieron la fábrica y con tu nombre cerrará para siempre.
Te busca la prensa, preguntarán acerca de la familia, del corrupto bisabuelo, de los nexos con el gobierno que permitió la explotación laboral. No creerán tu versión de no estar enterado. Eres inexperto por no atisbar que tu nombre representa todo, incluso lo que no sabías y ahora sale a la luz. Van a preguntar por la calidad del polyester con el que fabrican tus textiles, por el origen de los colorantes, la producción química al servicio de tu desmadre. Claro que, ante la producción química global, eres nada. No importa, ellos son más fuertes, y tú; con todo y jet, con todo y yate serás el chivo expiatorio.
Vienen por ti y con tu nombre borrarán el impacto ambiental que han provocado. Tú vas a culpar a los clientes. Tienes razón, en el fondo no has forzado a la humanidad a tener tremendos hábitos consumistas, la incubación de mugre es igualmente agravio de cada uno competente de tomar decisiones. La falla en la razón es en sí parte del inconsciente colectivo. Tú solo has sido parte del mundo que te tocó vivir. Uno más en medio de la anarquía.
Explícales toda la verdad. Serás libre. Eras infante cuando tus patriarcas apostaron ese adeudo en ti, fuiste entrenado para esto, para vencer en la crisis, nadie te preguntó. Te alentaron a importar por tus logros, te concibieron competitivo y premiaron con su amor cada lucro. Amor condicionado que fue ausencia cuando te rebelaste. Ascendiste castigado. Te privaron de una identidad propia; vapuleaban quien eras, tus ideas, tus emociones; ni siquiera te permitieron soñar. Perdiste expresividad. Tú que eres escultor y que tu arte está truncado. Perdona todo, olvida todo, reinventa todo. Mi dulce amado. Ahora somos libres, ahora somos adultos, somos uno solo, nunca más seremos luz y sombra. No debemos nada a nadie ni siquiera a mi mismo: Fue mi elección, incluso siendo niño pude elegir porque es mi naturaleza ser instintivo y yo elegí traernos hasta aquí. Eres nuestro propio padre.
Última modificación: 2025-06-08 00:11 (hora CDMX)