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Texto de Roberto González

Claudia, mientras esperaba a las afueras del reclusorio norte, la salida de su hijo, recordaba el día en que dio a luz a Ramón , fue un domingo de enero allá por el 2001. El parto se había complicado el bebé venía sentado y enredado con su propio cordón umbilical ( la llamada posición de buda).
-Puje niña, Puje como si hiciera del baño. Dijo vulgarmente el doctor
-Ya no puedo, estoy cansada; tengo ganas de vomitar
-¿Ah pero para abrir las piernas no estaba cansada verdad?
Todo se le olvido a Claudia cuando vio a su Ramoncito, cruzar aquél portón tan gigante que los separo los últimos 5 años.
Corrió para abrazarlo con una cobija, como le había sugerido su comadre.Ambos lloraron, no se querían soltar. Inmediatamente le dio una bolsa con ropa a su hijo para que se cambiará y tirara la que traía puesta.
Al quitarse Ramón la playera, resaltaban muchas cicatrices, como si lo hubieran acuchillado en varias ocasiones.Incluso aun tenía una herida sin sanar cerca del cuello.
-¿Qué te paso mi amor? Pregunto Claudia llevándose las manos al rostro.
-Nada ma. Así es a veces el ritmo de la cárcel
-Ahorita mismo vamos a derechos humanos y metemos una queja
-Ya mejor hay que irnos ma. Tengo sueño y también hambre.
Tomaron un taxi de sitio, en Jaime Nuno y calzada Cuautepec.
- Por favor señor llévenos al metro normal, a la calle de Centeotl.
- Si claro señito. Que bueno que ya van para su casa ¿Te fletaste mucho tiempo allá adentro en cana mi chingón?
-Porque? Contesto de manera retadora Ramón
-No por nada, disculpa si te ofendí carnal
-No te enteres we, neta we, tú a lo tuyo y manéjale y ya we
- Ramón que te pasa ¿ porque eres grosero con el señor? Solo esta siendo cordial contigo
-Perdóneme ma. Estoy cansado y solo quiero llegar al cantón.
-No se apure señito. Eso me pasa por metiche, yo sin querer suelo ser entrometido.
A mitad de camino, a la altura de insurgentes norte. Sonó el teléfono celular de Claudia. No era común que alguién le llamara por teléfono y menos a esas horas de la madrugada.
-¿Bueno? ¿Si? ¿Hola? ¿Quién es?
Ramón se puso tenzo, al escuchar que a su mamá nadie le respondió al otro lado de la bocina.
-¿Quién es ma?
- No contestaron; también me hicieron lo mismo ayer
-¿ No serán los de Telmex señito?
Comento el taxista mientras seguía conduciendo.
Ramón echo una mirada fulminante al chófer.
-Otra vez ya estoy de chismoso.
-Quién sabe , a lo mejor es tu tía Azucena.
Ramón se alzó de hombros y no dijo nada.
Siguieron circulando por insurgente y a la altura del hospital la raza, se le poncho una llanta al taxi.
-Señito quiere que marque al sitio, para que le manden otra unidad? O me esperan cinco minutos a que cambie la llanta de repuesto?
-Lo esperamos, pero dese prisa. Mi hijo extraña su hogar.
El chófer se apresuró a cambiar la llanta y en eso le llegó un mensaje.
-¿Dónde vienen?
-En la raza
-¿Cuántos son?
-Dos
-¿Cómo en cuanto llegan?
-Quince
-Ok
El taxista termino de apretar los birlos, de la llanta y subió al carro.
-Ahora si, hay que irnos.
Claudia no presto importancia a la maniobra del señor conductor. Sin en cambio Ramón no se sentía cómodo con dicha persona, le causaba desconfianza e inquietud.
¿Sería por su orgullo de hombre? ¿ Sería que aun no estaba listo para integrarse a la sociedad? ¿A caso le recordaba un viejo enemigo de la cárcel? ¿O era su extrema paranoia causada por su adicción?
Ya a la altura del circuito interior y la México-Tenochtitlan, se sintieron en casa.
-Por favor en la calle que esta atrás del faro cosmos, se da vuelta a la derecha señor. Dijo Claudia.
-Si como no, jefecita.
-Por fin en casa mi amor, te preparé tus tortitas de papa y un spaghetti rojo
-Si ama ya tengo harta hambre.
-Señor nos deja en el altar de la virgen y me dice cuanto seria.
El taxista se orillo donde le ordenó la señora Claudia. Acomodo el retrovisor hacia los pasajeros y les dijo en tono ostil:
-Serían doce mil pesos.
-¿Cuánto? Dijo Ramón sorprendió.
-Es lo que le quedaste a deber al patrón allá adentro, pinché vicioso de mierda.
-¿De que habla este señor hijo?
Inmediatamente saco una pistola, tipo escuadra, tal vez una calibre 22 o 25 esas son pequeñas y fáciles de esconder. Y girando sobre su propio eje, le tira el primer balazo a Ramón, impactándole en el brazo derecho. Éste al escuchar el tronido del arma intento bajar del auto, se escucharon tres balazos más. Y Ramón cayó al piso. Su mamá grito de la impresión y empezó a rasguñar al señor de la cara.
Forcejearon unos segundos y el taxista le atino dos balazos, uno en el cachete y otro en la rodilla. Todavía le dio un cachazo en la frente antes de bajarse del taxi.
Rodeo el carro para encontrar a Ramón tirado en el asfalto y quejándose. Con su celular les tomo fotos a las víctimas y las envío por WhatsApp, al número que se había estado comunicando.
Se acercó a Ramón y le dijo al oído:
-¿Ya viste como te hubiera salido más barato pagarnos? Ojalá y no te mueras hijo de tu puta madre, para que veas como sufre la perra de tu mamá por tu culpa.
En la vecindad, Azucena esperaba con cierta inquietud el regreso a casa de su hermana y su sobrino. Ya habían pasado más de 8 horas desde que se Claudia salió de su casa; seguramente la comida que le prepararon a Ramón ya estaba fría y “roky” su mascota tendría ganas de hacer sus necesidades.
Con el pretexto de sacar al perro al baño, Azucena se puso chanclas y su bata. De la nada le empezó a un dolor punzante en la cara del lado izquierdo, como si fuera una infección en la muela o algo así.
Al ponerle la correa a “roky” se torció el pie izquierdo causandole un cojeo doloroso al caminar. No era común ese tipo de síntomas repentinos. Y seguramente su hermana estaba pasando algún tipo de situación similar, porque al ser gemelas estaban conectadas en muchísimos sentidos.
A los 6 mese de nacidas les salieron los dientes el mismo día. Si una enfermaba la otra tenía los síntomas más fuertes, en una ocasión Azucena se descalabro con una piedra y Claudia se desmayo estando a 2 horas de distancia.
Cuando tenían 17 años. Claudia dio a luz a su hijo y el parto se le complico, pero a su vez Azucena fue operada urgentemente del apéndice. El doctor dijo que si la hubieran llevado 1 hora más tarde ella habría fallecido.
Eran casi las 5:00 a.m cuando Azucena cerro la puerta para sacar a pasear a su perro. Mientras camina por el patio de la vecindad alcanzo a ver movimiento en la calle y se le hizo extraño.
Un señor estaba pateando a un tipo en el suelo. Conforme se fue acercando noto que había sangre por todo el piso y una mujer quejándose dentro de un taxi.
Azucena y el agresor cruzaron miradas, éste le apunto con la pistola estaba dispuesto a dispararle; ella se quedo petrificada. Pero el ruido de un motor qué se acercaba, rompió la tensión. Era la moto en la que escaparía, subió a prisa y en 20 segundos ya se había ido.
La escena era confusa, la gente empezaba a salir rumbo a sus trabajos, un tipo tirado en un charco de sangre, ” roky” ladrando y moviendo la cola a la pasajera del taxi. Ella no comprendía que estaba pasando.
Por fin se decidió a acercarse al carro, y conforme más se acercaba, más sus dolencias aumentaban, no era buen augurio algo estaba mal. La gente empezaba a murmurar, el perro no dejaba de ladrar.
Por fin descubrió a su hermana herida e inconsciente, abrió la puerta del auto y empezó a gritarle, mientras la sacudía desesperadamente. Todo estaba teñido de rojo, el asiento del piloto, el de los pasajeros, los cristales, los tapetes, el cabello de Claudia, su bata y sus pantuflas.Azucena cayo en cuenta que el tipo al que golpeaban era su sobrino, y probablemente la gente aglomerada llamaría al 911.
Ramón desde el suelo vio como un perro lamia la sangre encharcada, también alcanzo a ver a su tía auxiliando a su mamá. Hizo un esfuerzo final y de entre sus ropas saco una piedra de “crack”, una pipa y un encendedor.Después de 7 u 8 intentos logró encender su pipa. Inmediatamente la química hizo reacción en su cerebro, el tiempo se detuvo, dejo de sentir dolor en sus heridas y regreso el tiempo a su época de estudiante honorífico.Se acordó que al salir de la universidad unos policías lo inculparon de un robo que no cometió y todo se fue por la borda.
Llego una ambulancia subieron a Claudia y atrás de ella Azucena, la mamá del ex invicto iba en estado delicado. Pero tenía cierta conciencia, se veía en la cama del hospital esperando a que la enfermera le llevara a su bebé.
-Tenga niña, aquí tiene a su varoncito, se portaron muy valientes los dos
-Esta bien? No salió enfermito?
-No niña esta sano y salvo. Y eso que fueron 15 horas de parto.
Claudia le contó los deditos de los pies, le acaricio las mejillas, olio su piel rosada y tersa.
Saco su pecho lleno de leche y lo amamanto por primera ves.
-Mi amor eres perfectamente hermoso, espero y esté sea nuestro único problema en la vida.

Última modificación: 2025-06-08 13:00 (hora CDMX)