Texto de Viviana Bran
0-EL LOCO
El infinito nació en un brazo
Por Viviana Bran
Despierto fría. No encuentro una emoción dentro de mi, ni un pensamiento en concreto en mi cabeza, tan solo observo como los rayos del Sol entran por la ventana y me acarician el rostro.
Me gusta ver como esos pequeños filtros de luz se convierten en arcoiris brillantes, y se descomponen en un gran holograma que refleja sus colores justo sobre la colcha de mi cama.
Mientras me pierdo en esas texturas, aparece poco a poco el pensamiento de que en los últimos días, he deseado con todo mi ser cambiar de rumbo, experimentar lo infinito, descubrirme en nuevas tierras y tirar lo que he construído hasta ahora por la borda, simplemente para lanzarme al precipicio, soltar el pasado y esperar paciente por mi nueva vida.
Me levanto. Sé que debo pararme de la cama pero algo me lo impide, estoy mareada y algo en mi no se siente bien. Un pequeño dolor punza sobre mi brazo izquierdo, no sé que sea y por más que observo no veo nada.
Iré al doctor, pero antes tomaré un baño, me caerá bien.
Mientras el agua escurre por mi cuerpo pienso en algo que escuché ayer: “Ten cuidado con lo que deseas, pero sobre todo, con qué intención lo pides”.
El zacate roza mi brazo izquierdo, me percato que el dolor se ha intensificado, miro de cerca una vez más y veo de que me ha salido un pequeño punto negro.
Llegó al consultorio, el doctor me hace las preguntas de rutina: ¿cuál es la razón por la que vienes? ¿qué te duele? ¿en dónde? y ¿desde cuándo?
Y sin ánimo y con la intención de irme lo más pronto de ahí, le respondo que esta mañana comencé a sentirme mal, al punto de que no podía mantener el equilibrio de mi misma por estar mareada y que me apareció un lunar en el antebrazo.
Sin mayor preocupación, el médico me comenta que tan solo es estrés y que debo tomarme unos días de descanso, pasar tiempo en la naturaleza y recuperar energía. Respecto al lunar, aseguró que podría ser un síntoma relacionado con dermatitis, que no me preocupara, que cuando el estrés se fuera, el lunar se iría también.
Esa noche en casa fue diferente, me sentía muy cansada y tuve sueños extraños en los cuales veía como el mundo desaparecía ante mis ojos, había escenarios oscuros, átomos colisionando entre sí, y al mismo tiempo incontables galaxias, era como si al verlas pudiera sentirlas a todas, es más, como si yo fuera todas ellas al mismo tiempo.
*
Han pasado dos semanas desde que me apareció un lunar en el antebrazo izquierdo, y a diferencia del día en que lo descubrí, ahora se ve más grande, y si lo miro muy de cerca parece que tiene profundidad.
La verdad es que en un principio tuve miedo de que se tratara de una enfermedad, sin embargo, estoy tranquila de alguna forma, ya que no me duele, no me causa comenzón o incomodidad.
*
Otros tres días han transcurrido y parece que todo se está saliendo de control, no solo me siento mal, el lunar ha triplicado su tamaño y ahora puedo confirmar que tiene profundidad, si lo miro de cerca pareciera como si tuviera pequeños puntos blancos dentro…
*
Es de madrugada y tengo sed, siento como se me seca la garganta y de mi frente escurre sudor. Voy a la cocina, abro la alacena para sacar un vaso y al instante me doy cuenta de que del lunar caen una, dos, tres pequeñas luces, ¿qué me está pasando?
No puedo dormir, estoy sobrepensando en el porqué me salieron esas luces brillantes del brazo. Decido olvidarme del tema, no pasa nada.
¡No puede ser! ¿Qué es esto? ¿Por qué mi brazo está oscuro y parece que desapareció? ¿Qué hago?
Camino en circulos por la casa, estoy desesperada, es de noche, no puedo ir a ningún lado, tiro todo lo que encuentro a mi paso, me quito la ropa de inmediato para saber si esto me está ocurriendo en otra parte del cuerpo.
Al revisar el dedo grande de mi pie derecho, veo que hay una mancha pequeña creciendo poco a poco ante mis ojos.
Esta vez no son días, son segundos lo que está tardando en crecer el lunar o como se llame.
Esta mancha se está comiendo mi pierna, me acerco al espejo, mi brazo izquierdo y mi pierna derecha ya no existen, lo que veo en el reflejo es una especie de cielo infinito, con miles de puntos blancos brillantes.
Soy como un vacío, un vacío profundo y sin forma, pero al mismo tiempo estoy llena de algo que no entiendo pero que es inconmesurable e infinito.
Parezco un salero, a cada paso que doy, salen de mi infinidad de puntos luminosos, imposibles de contener.
No me di cuenta de que ya amaneció, saldré de casa, intentaré buscar ayuda. Ya hay gente en las calles a pesar de que es temprano, intento ocultarme de todos los que se cruzan en mi camino, ¡de verdad estoy tratando de que nadie me vea!, pero es cuestión de tiempo para que mi rostro desaparezca, es lo único que queda de mi.
Me he cubierto, traigo una sudadera encima, me pongo la capucha, pero para mi mala suerte me cruzo con un vecino y se percata de que estoy exaltada, me pregunta si me pasa algo, le digo que no y a pesar de eso me sigue, me detiene, me mira fijo, puedo ver su cara de terror, ya se dio cuenta que la mancha se está comiendo la mitad de mi cara.
Él corre, yo le grito: ¡no, espera!, y cuando doy el primer paso para ir tras de él, pasa lo impensable…
Mi pie al estar en contacto con el concreto lo disolvió convirtiéndolo al igual que yo, en una mancha oscura que se expandió a una velocidad impresionante, cubriéndolo todo a su paso.
Lo que ven mis ojos es imposible de describir, da miedo, pero al mismo tiempo es hermoso, la oscuridad se ha manifestado y con ella la acompaña la luz con sus millones de estrellas sostenidas en el infinito.
Un paso, otro y otro más, izquierda, derecha, y todo se envuelve en una noche luminosa.
Las casas que puedo ver alrededor están siendo cubiertas por la mancha del infinito, el pavimento desaparece, los árboles, los gatos, los perros, los pájaros, todo.
¡Yo inicié esto y no lo podré detener! Encuentro resignación ante lo que veo y de pronto la claridad aparece. Tengo los ojos de la conciencia infinita y expandida, ahora entiendo que en la nada habita todo y que todo, tarde o temprano se convierte en nada.
Y con ese entendimiento, sé que mi misión, si lo puedo llamar así, se trata simplemente de caminar, de terminar con lo viejo para darle paso a la creación del nuevo Universo.
Así que, con seguridad sigo caminando y apreciando como todo lo que piso se funde con el UNO, y sin miedo comienzo a tocar con amor a las personas que se van cruzando en mi camino y me basta un pequeño toque para fundirlos conmigo.
Última modificación: 2025-06-09 13:29 (hora CDMX)